Lo avisábamos: esto era el Felipe

El Caserío Prado Marianistas se ha llevado el derbi ante el Balonmano Alarcos en un abarrotado pabellón Príncipe Felipe (21-20). Quizás se podía haber visto un mejor balonmano, pero no se puede pedir más tensión y emoción a un partido en el que los amarillos, casi siempre a remolque, terminaron de venirse arriba gracias a Arturo Morales, autor de un gol clave y de la parada final que dejaba la victoria en casa, para llevarse el choque a base de garra y, sobre todo, corazón. Extraordinaria la afición llevando al equipo en volandas en los momentos más complicados y sumando su granito de arena para que este club siga sin saber lo que es perder en su fortín: el Felipe.

derbi

Las grandes batallas, los grandes partidos, lo son mucho más cuando su resolución final pende de un hilo, de un segundo, de una acción. Y mayor tiempo perduran en el recuerdo de todos aquellos que tienen la suerte de presenciarlos si durante la gran parte de los sesenta minutos el equipo vencedor ha ido a remolque sufirendo en sus carnes el paso de los minutos con el rival por encima pero ha luchado y se ha entregado hasta el final sabedor de que el corazón y la fe también juegan. Claro que juegan, y ayer jugaban en el Felipe.

El Caserio tuvo buenos momentos en el inicio, salió muy motivado a la pista y de la mano de un extraordinario Javi Ruiz, que se la jugaba en el lanzamiento exterior, logró la primera ventaja (8-6). Fue el único momento de tranqulidad y superioridad sobre el marcador. A partir de ahí, el Balonmano Alarcos llevó el partido al terreno que más le convenía, impuso su ritmo y supo aprovechar sus oportundidades con un gran Fernando de la Garza y los únicos minutos en pista del recién llegado Panadero para lograr darle la vuelta al resultado y marcharse a vestuarios por encima (10-12).

Tras volver de vestuarios, llegaron los peores momentos para los de Fernando Imedio. Cuando los amarillos recuperaban algún balón e intentaban utilizar su mejor arma, el contraataque, siempre aparecía alguna imprecisión o pase que no llegaba a su destino. Y cuando tocaba atacar en estático los problemas crecían. Por si fuera poco, el portero rival, como ya había ocurrido en el partido de ida, echaba por tierra un gran número de oportunidades de reducir la desventaja con intervenciones de gran mérito.

La desventaja se fue a los tres goles (13-16). Y ahí llegó el momento más crítico. Juanfer Pastor vio la cartulina roja tras un patadón a una silla del propio banquillo después de una acción errada y el rival tuvo un par de balones para ponerse a cuatro. No los aprovechó y el Caserío se vino arriba.

Eloy Sánchez desatascó el ataque en los momentos más complicados con dos goles decisivos y llegó la hora de Arturo Morales. Su compañero rival le estaba ganando la batalla de la efectividad bajo palos, pero esta gran batalla tenía reservado un sitio protagonista para escribir su nombre a fuego. Con 18-19 atacaba el Caserío bajo amenaza de pasivo. Arturo se percató del enorme hueco abierto en el extremo derecho y para allá se fue para plantarse en un abrir y cerrar de ojos delante del portero. El balón llegó a sus manos y olvidándose de que lo suyo es detener balones, rectificó y logró el gol de empate que provocaba el delirio en las gradas.

Mandaba el Caserío. La defensa estaba maniatando al ataque alarquista y ese gol de Arturo había sido todo un revulsivo, toda una declaración de intenciones y de fuerza que terminó de convencer al resto del equipo de que la victoria, difícil durante muchas fases del partido, estaba al alcance de la mano. La renta se fue a dos pero todavía quedaba sufrir y todavía tendría que salir Arturo al rescate para detener a bocajarro un lanzamiento de contraataque a dos segundos del final de la mano de Álvaro Torres. Su mano fue decisiva, su gol también. Sin lugar a dudas, el hombre del partido tiene nombre y ese no es otro que ARTURO MORALES.

CASERÍO PRADO MARIANISTAS 21 (10+11): José Jiménez, Pepe Casas (3), Alberto Ruiz (1), Antonio Álvaro (2), Javi Ruiz (3), Eloy Sánchez (6), Alberto Caba (1), Alberto López, Arturo Morales (1), Antonio Carbonero, Cele Santamaría (2), Juanfer Pastor (2), Javi García, César Fernández. 

BM ALARCOS CIUDAD REAL 20 (12+8): Gabriel García, Fernando de la Garza (8), Guillermo Aranda, Juan Manuel Pérez, Román Bravo (1), Antonio Fernández de Simón (3), Emiliano González, Mario Blanco, Fernando Mohino, Brian Negrete (2), Pedro Panadero (3), Abdon Díaz (2), Juan Lumbreras (1), Álvaro Torres. 

ÁRBITROS: Pedro José Amigo y Javier Espadas. Excluyeron a Pepe Casas (por dos veces), Antonio Álvaro, Javi Ruiz, Alberto Caba (por dos veces), César Fernández y descalificaron con roja directa a Juanfer Pastor por el Caserio Prado Marinistas; y a Fernando de la Garza, Antonio Fernández de Simón (por dos veces), Fernando Mohino, Pedro Panadero, Abdon Díaz y Juan Lumbreras por el Balonmano Alarcos.  

PARCIALES: 2-2, 4-4, 7-6, 9-9, 9-10, 10-12 (descanso), 10-13, 13-15, 14-16, 16-17, 19-19, 21-20 (final).

INCIDENCIAS: Partido disputado en el pabellón Príncipe Felipe con lleno en las gradas. 750 espectadores.

Anuncios