“Esto es Felipe y aquí no gana nadie”

Wenceslao Montarroso / Redactor de deportes de CRTV

Como no pretendo engañar a nadie, vayan por delante dos premisas fundamentales para la comprensión perfecta de este artículo. La primera es que estas palabras están dirigidas a los integrantes de los tres equipos que se van a dar cita este fin de semana para pelear junto al Balonmano Caserío la fase de ascenso a Primera división Nacional. La otra, que me he puesto la camiseta del Caserío para escribir este texto, sé que no es muy periodístico, pero me han pedido una opinión, y la mía está teñida de amarillo durante estos días.

Decía que es un aviso a navegantes, simplemente pretendo explicar a los jugadores de Montequinto, Plasencia y Unión Victoria qué se van a encontrar este fin de semana en Ciudad Real. Evidentemente no les voy a dar las claves deportivas del equipo de Fernando Imedio, pero sí les quiero hablar del Felipe, del Pabellón Príncipe Felipe, ese templo sagrado del balonmano en el que ningún equipo ha sido capaz de ganar a lo largo de las dos ultimas temporadas.

Los jugadores contrarios tendrán derecho a asustarse cuando desde el túnel de vestuarios empiecen a sentir el rugido de la grada. Será incluso humano quedarse helados por el miedo cuando desde la pista se les vengan encima los cánticos de la marea amarilla a favor de su equipo y en contra del rival. Y lo peor de todo es que si tuvieran la fortuna de poner de cara el partido, de afrontar la renta final con el marcador a favor, ninguna renta será suficiente para sobreponerse a esa presión que sólo los aficionados del Caserío saben ejercer sobre sus rivales para sacarlos del encuentro, para que se vengan abajo. Y es que, amigos, esto es el Felipe y aquí no gana nadie.